
El gobernador Osvaldo Jaldo reconoció este miércoles que la provincia no tiene asegurado el suministro de gas para el invierno y anunció su viaje a Buenos Aires para reunirse con la Secretaría de Energía de la Nación. El mandatario calificó la situación de "compleja" y la situó en el centro de una crisis de infraestructura que excede a Tucumán y sacude a todo el norte argentino, en un contexto donde los reclamos provinciales al Gobierno de Javier Milei se intensifican por semana.
"Nos tiene muy preocupada la provisión de gas para asegurar primero a los domicilios, que es lo principal, y luego a las industrias", afirmó Jaldo ante la prensa. Junto a él viajará el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, quien ya había enviado días atrás una carta formal a la secretaria de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti, expresando "la firme preocupación del Gobierno provincial respecto de los efectos que la Resolución Nº 66/2026 podría generar sobre el abastecimiento de gas natural destinado al sector industrial tucumano". En esa misiva, Abad advirtió que la normativa nacional implicaría una reducción sustancial de la capacidad firme de transporte disponible para las industrias de la región durante el período invernal, con consecuencias directas sobre el empleo, los compromisos comerciales y la competitividad regional. El ministro instó a que cualquier medida energética contemple "criterios de equidad federal" y no profundice las asimetrías entre regiones.
El eje del problema, según explicó Jaldo, no tiene que ver con una decisión política discriminatoria sino con una obra inconclusa: la reversión del Gasoducto Norte. Históricamente, Argentina importaba gas desde Bolivia con un flujo de norte a sur. El boom productivo de Vaca Muerta invirtió esa lógica, pero la infraestructura necesaria para trasladar el fluido patagónico hacia el NOA quedó a mitad de camino. "Hoy el gas se produce en el sur y debe llegar al norte, pero las obras solo llegaron hasta Córdoba. Falta que lleguen a Tucumán y a otras provincias del NOA. Esto es un problema de infraestructura y de inversión", precisó el gobernador.

Lo que Jaldo describió en términos generales tiene una traducción técnica precisa y alarmante. Aunque el Gobierno nacional anunció la inauguración de la reversión del Gasoducto Norte el 4 de noviembre de 2024, fuentes del sector aseguran que todavía falta completar más de un cuarto de la obra. Puntualmente, están pendientes los cambios de sentido de flujo en cuatro plantas compresoras —Lavalle, Lumbreras, Deán Funes y Ferreyra— que elevarían la capacidad de transporte de 15 a 19 millones de metros cúbicos diarios. Las tareas están frenadas por un conflicto financiero con la empresa contratista Esuco, que paralizó los trabajos ante una deuda estatal de 42.000 millones de pesos en certificados de obra impagos. La paradoja económica es elocuente: terminar la obra costaría unos 740 millones de dólares, mientras que solo en este invierno el país gastará aproximadamente 1.200 millones de dólares en barcos regasificadores para cubrir el bache.
Frente a ese escenario, Tucumán no está sola en la disputa. Jaldo confirmó que los gobernadores de Jujuy y Salta también participarán de los encuentros en la Ciudad de Buenos Aires para plantear ante las autoridades nacionales la misma problemática. La situación regional tomó además estado formal a través de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), que alertó sobre una "extrema vulnerabilidad energética" y denunció que las disposiciones nacionales obligan a la distribuidora local Naturgy NOA a recortar sus contratos de transporte firme en un 35%. Como alternativa, las industrias deberían recurrir al Gas Natural Licuado importado, cuyos precios —entre 24 y 27 dólares por millón de BTU, más de seis veces el valor del gas residencial sin subsidio— fueron calificados por los empresarios como "claramente prohibitivos".
Las consecuencias de no resolver el problema son, para Jaldo, inaceptables en términos sociales. "De las industrias dependen fuentes de trabajo para muchos tucumanos y tucumanas. Si la industria no funciona por falta de gas, el que no trabaja no cobra, y son jornales que se pierden", advirtió. El mandatario fue enfático al reconocer los límites de su margen de acción: "Hoy no puedo asegurar la provisión. Esto depende del Gobierno nacional, que es quien define la cantidad, calidad y distribución por regiones".

Con todo, el gobernador se mostró cautelosamente optimista si las condiciones cambian. "El gas está. Lo que falta es terminar el gasoducto del sur hacia el norte. El Gobierno nacional debe priorizar esa inversión porque de ello dependen miles de puestos de trabajo", subrayó. Y trazó un horizonte posible: "Para el año que viene no deberíamos tener este problema si las obras se completan. Mientras tanto, el Gobierno nacional tendrá que encontrar alternativas para garantizar el abastecimiento a las industrias del NOA y NEA". Las reuniones en Buenos Aires serán la primera prueba de si esa promesa tiene respaldo concreto o si el norte seguirá esperando.